sábado, 26 de mayo de 2012

Hay algún médico en la sala?

El miércoles fue uno de esos días que tardas mucho tiempo en olvidar...si es que lo consigues alguna vez.
Daban las 8 y tres minutos de la tarde, cuando todavía no había conseguido entrar en el estadio. Aún en el coche escuchaba la fatal noticia...penalti y expulsión ...¡Vamos Rafa no me jodas!...ay no que eso es de otra película...en fin, antes de poder sentarme en mi asiento habitual me paré en un bar para ver lo inevitable...gol del Xerez y el Celta con uno menos..y aún quedan ¡¡85 minutos!!... 
Por fin llegué a mi asiento, pero el que había no era el panorama que tenía previsto. 
Por mi mente ese día  pasaba ver tranquilamente un partido, comerme un bocadillo, unas cuantas gominolas y beber mi coca cola habitual. Pues ni coca cola ni gominolas ni nada....ni siquiera  un mísero cigar ya (niños fumar es malo, no lo hagáis en vuestras casas...ni en la de nadie)...todo estaba en mi contra antes de empezar.
Con ese percal alimenticio y con el 0 - 1 en contra que me encontré nada más entrar en Balaídos, comenzó el partido más angustioso que recuerdo desde hace bastante.
El Celta se bloqueó durante unos 10 minutos, en los que los hipermotivados xerecistas estuvieron a punto de mandar a más de uno al hospital xeral...menos mal que Maldonado es colega y no nos quiso hacer la puñeta mandando un balón de gol a su hijo infiltrado entre los recogepelotas celestes.
A partir de ahí todo cambió... 
Parece que el mal fario de Maldonado consiguió despertar a los de Sir Paco, porque a partir de ahí fue un no parar.
Después de las ya habituales dos o tres ocasiones falladas por el Sheldom Cooper de Moaña, éste mismo mandó un balón a la red que empataba el partido y devolvía la respiración a los parroquianos.
Fin de la primera parte. Crónica... un empate a uno que no valía para prácticamente nada, un bocadillo que era mi único aprovisionamiento, un tal Arcediano Monescillo (algún día habrá que tratar a fondo lo de los nombres de los árbitros) que se coló una clara expulsión a Lombán cuando Iago Aspas se iba solito contra Toni Lechuga (más tarde descubrí que lo de lechuga era cierto y no otro chascarrillo más de Jacobo Buceta), pero una sensación de día grande, de que todo se podía hacer en la segunda parte.
Y en efecto, desde el minuto 45, el estadio de Balaídos se transportó a 10 años antes, cuando dicho número lo llevaba un tal Mostovoi, y se jugaba contra "viejas señoras".
Fútbol de salón, como se coreaba en el campo, un  espectáculo, una demostración de coraje...impresionante.
Como dijo un gran amigo hace poco... ¿porqué somos del Celta?, sin duda por días como estos...no estaremos en primera (aún), pero partidos como el del miércoles hacen que se te marque el escudo en el corazón.
En fin...la segunda parte empezó con un penalti a nuestro favor y la consecuente expulsión del amigo Lechuga. 2 - 1.
Sheldom Cooper volvió a aparecer para hacer su segundo gol y para volver a convertirse en el ídolo que el Celta llevaba años pidiendo a gritos.
Resoplidos de alivio.
Luego llegaron las lesiones del propio Aspas y de un Roberto Lago que estaba más quemado que la moto de un hippie. Angustia otra vez. Pero ahí estaba Álex López para sacar eso de "¿quién dijo miedo?" y meter un golazo desde dos mil metros...y para rematar, el chileno vergonzoso se vistió de Messi e hizo el cuarto.Punto y final. 
Aquí acababa la angustia y sufrimiento de todos los celtistas, 3 puntos y a por el próximo... suerte que ya sólo quedan dos , esperemos que no sean demasiado pocos...seguro que no... porque este año sí, este año Vigo huele a primera división.

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