Unos dicen que nunca llegará a estar a la altura de Diego Armando(la) Maradona, otros que aún le queda mucho por aprender y otros que ya es el más grande de todos los tiempos..... Yo personalmente, me inclino más por estos últimos.
Cuando tú te sientas tan tranquilamente a ver un partido de fútbol , lo que mayormente esperas (si no juega tu equipo) es ver un buen espectáculo. Pues bien , cada vez que este hobbit del balón aparece, Floren Sauron echa a temblar desde La Castellana del Destino ...porque sabe que ni mandándole a todos sus caballeros oscuros (portugueses) , va a poder vencerle. Y digo yo que esto de ser presidente del club "merengue merengue" en estos tiempos debe de ser poco menos que un suplicio.
Cuando este pequeño fenómeno del balón llegó de la comarca, un lugar con ríos de plata, tipos que hablan raro y un índice de psicólogos del 90% , no era más que un ,todavía más pequeñín, pipiolo de 14 años.
Fue acogido con un inicial escepticismo por los brazos de la "Masía", capital de la tierra media de los medio-hombres. Y es que cuando lo vieron, era hasta demasiado pequeño para ellos, pero con unas pocas dosis de medicinas mágicas y algo de paciencia, consiguieron convertirlo en un hombre...pequeño, pero hombre al fin y al cabo.
Aunque a lo largo de los años posteriores nunca renegó,si no todo lo contrario, de su naturaleza hobbit, actuó,sigue y seguirá actuando como el más gigante de los hombres sobre el terreno de juego. Porque cuando una camiseta azulgrana con el número 10 a la espalda salta al verde, éste debe recordarle a sus tiempos en la comarca, ya que campa a sus anchas a lo largo y ancho del rectángulo.
Nunca pensé que diría esto (con permiso de Alexander Mostovoi), pero digo con toda (mi) seguridad, que algún día podré contar a mis nietos que en un tiempo lejano yo disfruté del mejor jugador de todos los tiempos.
Creo que sobran palabras para describir lo que ocurre cada vez que este pequeñín pisa los campos, así que no aburriré con palabrería, sólo me rendiré a los pies de un hobbit que consiguió conquistar todas y cada una de las esquinas de las tierras del fútbol.
Por cierto...su nombre es ...Josel...ehhmm perdón...Leo Messi.
Cuando este pequeño fenómeno del balón llegó de la comarca, un lugar con ríos de plata, tipos que hablan raro y un índice de psicólogos del 90% , no era más que un ,todavía más pequeñín, pipiolo de 14 años.
Fue acogido con un inicial escepticismo por los brazos de la "Masía", capital de la tierra media de los medio-hombres. Y es que cuando lo vieron, era hasta demasiado pequeño para ellos, pero con unas pocas dosis de medicinas mágicas y algo de paciencia, consiguieron convertirlo en un hombre...pequeño, pero hombre al fin y al cabo.
Aunque a lo largo de los años posteriores nunca renegó,si no todo lo contrario, de su naturaleza hobbit, actuó,sigue y seguirá actuando como el más gigante de los hombres sobre el terreno de juego. Porque cuando una camiseta azulgrana con el número 10 a la espalda salta al verde, éste debe recordarle a sus tiempos en la comarca, ya que campa a sus anchas a lo largo y ancho del rectángulo.
Nunca pensé que diría esto (con permiso de Alexander Mostovoi), pero digo con toda (mi) seguridad, que algún día podré contar a mis nietos que en un tiempo lejano yo disfruté del mejor jugador de todos los tiempos.
Creo que sobran palabras para describir lo que ocurre cada vez que este pequeñín pisa los campos, así que no aburriré con palabrería, sólo me rendiré a los pies de un hobbit que consiguió conquistar todas y cada una de las esquinas de las tierras del fútbol.
Por cierto...su nombre es ...Josel...ehhmm perdón...Leo Messi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario